Cambios
Si, lo reconozco, odio los cambios, los aborrezco, los evito, me arranco de ellos cada vez que puedo y cuando no puedo reclamo y reclamo, aunque sirva de nada.
Recuerdo que una vez en el liceo nos cambiaron de puesto (cambio), justo cuando estabamos en curso nuevo (otro cambio) y recien nos adaptabamos a ello. Reclamé, sí, lo hice, deje de lado la vergüenza y la timidez que me caracterizaban y alce la voz por algo que me parecia totalmente injusto... aunque no logré nada me di cuenta que no me gustaban, asi como hay gente que los adora, que cambia el celular todos los meses, que se tiñen el pelo de un color todos los dias, que cambian los zapatos constantemente, que vivian cambiado de colegio, que pintan su casa una vez por año distinta, que ordenan los muebles cada cierto tiempo, que cambian la alfombra, que se cambian de casa, cambian de trabajo, que cambian cambian y cambian...
Obvio, si me demoré 17 años en cambiar el corte de pelo (que por lo cierto me gusto como quedo), como me van a gustar los cambios mas grandes aún.
Pero para mi desgracia se me vino encima un cambio gigante, de proporciones inimaginables por mi (bueno si, un poco), la Universidad. Todo el mundo decía que es un gran cambio y bla bla bla, para variar no pesqué y pasé de un lugar conocido a otro totalmente desconocido, de amistades a tu lado todos los dias a verlas una vez por mes con suerte...
No en realidad no me molestó el cambio, sino que me tiene un poco desconcertada la relacion con los nuevos, sí con ellos, porque veo que hago todo lo posible y al alcance de mis manos para mantener la misma relacion con ellos que la que tenia con mis antiguas amistades pero no da resultado... y sigo extrañando los abrazos al saludarnos, las risas entre clases, los mensajes en papeles, las bromas, las conversaciones... su compañia...
C.c.
Recuerdo que una vez en el liceo nos cambiaron de puesto (cambio), justo cuando estabamos en curso nuevo (otro cambio) y recien nos adaptabamos a ello. Reclamé, sí, lo hice, deje de lado la vergüenza y la timidez que me caracterizaban y alce la voz por algo que me parecia totalmente injusto... aunque no logré nada me di cuenta que no me gustaban, asi como hay gente que los adora, que cambia el celular todos los meses, que se tiñen el pelo de un color todos los dias, que cambian los zapatos constantemente, que vivian cambiado de colegio, que pintan su casa una vez por año distinta, que ordenan los muebles cada cierto tiempo, que cambian la alfombra, que se cambian de casa, cambian de trabajo, que cambian cambian y cambian...
Obvio, si me demoré 17 años en cambiar el corte de pelo (que por lo cierto me gusto como quedo), como me van a gustar los cambios mas grandes aún.
Pero para mi desgracia se me vino encima un cambio gigante, de proporciones inimaginables por mi (bueno si, un poco), la Universidad. Todo el mundo decía que es un gran cambio y bla bla bla, para variar no pesqué y pasé de un lugar conocido a otro totalmente desconocido, de amistades a tu lado todos los dias a verlas una vez por mes con suerte...
No en realidad no me molestó el cambio, sino que me tiene un poco desconcertada la relacion con los nuevos, sí con ellos, porque veo que hago todo lo posible y al alcance de mis manos para mantener la misma relacion con ellos que la que tenia con mis antiguas amistades pero no da resultado... y sigo extrañando los abrazos al saludarnos, las risas entre clases, los mensajes en papeles, las bromas, las conversaciones... su compañia...
C.c.
1 Comments:
At 6:39 p. m.,
andréz canario said…
Si supieras por cuantos cortes de pelo he pasado...
Corto, muy corto, mohicanos, largo, pelado, pichanguera, y un largo etc.
Gracias por el comentario, y suerte con el blog.
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